A fairy Tale
Takachii Fic.
Por Clow.
Por Clow.
Había
una vez, un pequeño príncipe que nació bajo un país muy prospero y donde todos
lo querían, era el hijo único de los reyes ya que a la reina le había costado
bastante quedar embarazada y poder darlo a luz y después de eso quedo bastante
delicada de salud pero no por eso no crío a su pequeño Yuuri con todo el amor
que pudo.
El
pequeño príncipe creció lleno amor y cariños pero había otro príncipe de un
reino cercano que siempre lo molestaba, desde el día que se conocieron en una
de las tantas fiestas ofrecidas por el Reino de los Yamada, Por eso el pequeño
príncipe Chii siempre trataba de escaparse cuando el príncipe Yama-chan iba a
buscarlo..
Un
día de que trataba de escapar del príncipe Yama-chan fue a dar a un prado donde
pastaban ovejas, mirando con alegría tan hermosa escena, se acostó en la pasto
y cerró los ojos disfrutando de la libertad por un momento. No es que se
sintiera atrapado en el juego de la realeza, se había acostumbrado y pues
disfrutaba de ello tanto como pudiera.
Lo
que el príncipe Chii no sabia era que el príncipe Yama-chan sentía algo por el
pequeño príncipe Chii, pero no sabía cómo demostrarlo.
Por
eso siempre se comportaba molestándolo, digámoslo que en forma de juego en
serio para el príncipe Ryosuke, el príncipe Yuuri era su primer amor.
Alguien
despierta al príncipe Chii de su sueño, quien al abrir los ojos se encontró con
un chico claramente mayor que él, pelo castaño y una sonrisa agradable,
restregando sus ojos el príncipe Chii le pregunto el nombre a aquella persona
Aquel
chico solo sonrió y viendo que el chico estaba mejor se alejo nuevamente al
rebaño de ovejas dejando al príncipe Chii con la duda y palabra en la boca,
como alguien podía osar no responderle su pregunta?, el era príncipe después de
todo y le era obligada la respuesta a su pregunta.
Siguió
al chico hablándole sin recibir respuesta alguna, se extraño, hasta cuando
llegaron a lo que parecía ser la casa del joven, saliendo la madre de este
llamándolo por su nombre, y de paso observando que no venia solo.
Reconociendo
la madre del joven pastor al príncipe Chinen lo invito a pasar y le explico por
mucho que le preguntara, Yuya -como era el nombre del chico- no podría
responderle por que había nacido sin la capacidad de hablar
El
príncipe lo mira mientras este ordenaba algunas cosas de la casa, y al darse
cuenta que lo miraba volvió a sonreírle, su corazón hizo un doki doki bastante
gracioso y sus mejillas se sonrojaron, la Madre del mayor solo sonrío y le sirvió algo de
comer al pequeño mientras Yuya salía a lo que era la rutina luego de guardar
las ovejas.
Chinen
comprobó que era gente de su reino, gente humilde que a pesar de conocerlo no
lo trataban diferente y eso le era agradable... paso el tiempo comiendo y
conversando con la madre de Yuya , mientras compartía miradas con el mayor.
Luego
de la rica comida, el príncipe tuvo que volver a la realidad, regresando al
castillo donde sus padres lo esperaban preocupados, y ya en la noche mientras
su madre le ayudaba en sus cosas para dormir, el pequeño príncipe le contó a
quien había conocido y como pudo compartir con sus súbditos.
Y
el corazón de Madre le decía que aquel pastor que su hijo había conocido había
hecho nacer en su hijo un lindo sentimiento que jamás podría ser correspondido
Bueno,
así pasaban los años en los que el príncipe Chinen visitaba con cierta
frecuencia a la familia Takaki, compartiendo con Yuya y la madre de este, ya
que el padre se encontraba fuera del reino trabajando y enviando el dinero.
Los
padres del príncipe no demostraban tomarle importancia a aquellas visitas,
salvo la madre que sabía lo doloroso que sería cuando le dijeran que debía
unirse en una relación con el Príncipe Yamada, durante todos estos años para el
príncipe Yamada también pasarían muchas cosas y pues ya no significaba lo mismo
la unión que ahora veía por obligación.
Un
día mientras comían en familia los reyes decidieron comunicarle la noticia,
tenía en ese entonces 16 años de edad. Según ellos así le seria más fácil
asumir con el tiempo que por mucho que sintiera lo que sintiera por Takaki no
podrían compartir la vida juntos, solo por asuntos del destino.
Mientras
le mencionaban los alcances de su unión en un par de años mas Chinen sentía
como lagrimas salían de sus ojos y rodaban por sus mejillas, su madre se acerco
y lo abrazo para contenerlo en ese momento el pequeño soltó toda su pena
llorando como un bebe
Ya
solos la madre y Chinen pudieron conversar mas sobre el asunto, manifestándole
el príncipe que no podría sentir nada más que cariño de amigo por el príncipe
Yamada y que si aceptaba la unión era solo por el bienestar del reino y el
deber a cumplir
En
ese momento renegaba de haber nacido en cuna de oro ya que solo quería estar al
lado de una persona que a pesar de no hablar nada, le transmitía todo lo que
necesitaba sentir de otra persona.
La
madre lo consoló diciendo que pues podría ayudar a aquella familia... siendo el
próximo Rey pero le dolía no poder decirle nada más esperanzador a su hijo.
Aquella
noche, Chinen se escabullo nuevamente para ver a la persona que amaba tocando
la ventaba con cuidado, Yuya le abre con una sonrisa dejándolo pasar dentro. El
menor lo abraza del cuello con fuerza, comenzando a llorar contándole todo lo
que le habían dicho sus padres y su futuro incierto junto a un gran amigo pero
no al amor de su vida.
Takaki
le acariciaba la espalda conteniéndolo sutilmente, en el fondo también dolido
por la situación, si tan solo... si su destino no hubiera sido diferente.
Ambos
chicos se miraron a los ojos por un instante y eliminaron el aire entre ellos
en un tierno beso, Su primer beso.
Esa
noche Chinen comprendió que no eran necesarias las palabras para demostrar todo
lo que se sentía por alguien, aun cuando el destino los separara, en ese
momento eran uno solo, descubriendo las múltiples sensaciones que conllevaba
más que el contacto físico.
Sabiendo
que desde esa mañana tal vez no se repetiría una noche como esa.
Sabiendo
que a pesar de todo seguiría amando a ese pastor sin voz que le enseño a decir
te amo sin nada más que el sentimiento.
Owari

No hay comentarios:
Publicar un comentario